La prisión preventiva o el “estado de seguridad” como modelo

“Sorprende ver la desvergüenza con la que el Estado juega sus cartas. No sólo la judicialización de la política es un escándalo. La vulneración por parte de la Audiencia y el Supremo de aspectos básicos procedimentales y la (re)interpretación del Código Penal es una señal de alarma para cualquier demócrata. Como ya se ha advertido, el problema ha superado, y de largo, el debate sobre el derecho a la autodeterminación. Hoy lo que tenemos es un debate sobre el estado de derecho y sobre el ejercicio de derechos fundamentales como el de manifestación y expresión. Del Estado social, democrático y de derecho transitamos a un Estado de seguridad que nos modifica lo que creíamos inamovible en libertades y derechos. Lamentablemente éste no es sólo un pronóstico sólo para España. El mundo liberal-democrático hoy transita globalmente a un escenario nada positivo. Por eso es para mí más valiosa vuestra solidaridad”.

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