España ha vivido desde 2004 más de 6.600 casos de tortura o malos tratos policiales

Agustín Toranzo denunció públicamente haber sufrido torturas de dos policías durante el desalojo de una casa ocupada en Sevilla en 2011. La Justicia le condenó a pagar mil euros a un agente y 200 a otro por calumnias. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos estudia su caso. Antonio Molina, jubilado de 67 años cardiópata, operado de un pulmón, con disnea a mínimos esfuerzos fue condenado hace apenas a unas semanas a pagar 350 de euros a tres agentes de la Policía y a seis meses de cárcel por “atentado a la autoridad”. Molina asegura haber sido golpeado tanto en la calle como en comisaría. El informe pericial avalaba su versión. El juez dio la razón a los agentes.

Según Amnistía Internacional en España se tortura. Y no poco. La práctica de la tortura no es sistemática pero tampoco se trata de casos aislados. De hecho, sólo en los últimos diez años la Coordinadora para la Prevención de la Tortura ha recopilado 6.621 denuncias por malos tratos o torturas policiales. La cifra contrasta con el escaso número de condenas emitidas por la Justicia. Concretamente, 752, la mayoría por faltas y no por delitos. Además, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha condenado a España hasta en seis por no investigar suficientemente estas denuncias y el Comité Europeo para la Prevención de la Tortura reprendió a las autoridades españolas por no investigar las denuncias por malos trato.

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