El Ateneo vuelve a convertirse en altavoz y plataforma de la xenófoba y ultraderechista asociación Alfonso I

La Asamblea Cántabra por las Libertades y contra la Represión LIBRES, vuelve a denunciar la utilización del Ateneo de Santander por parte de la Asociación Alfonso I.

Los días 21 y 28 de junio la Asociación Alfonso I ha organizado dos actos en el Ateneo de Santander. Hace dos años la utilización por esta asociación de las instalaciones del Ateneo ya fue motivo de contestación. Las razones para contestar la presencia de una asociación como la Alfonso I en una institución como el Ateneo, están relacionadas con los valores y principios que promueve esa asociación, y la profunda contradicción de esos valores y principios con los que debe promover una institución cultural centenaria, que se ampara en la constitución y recibe dinero público.   

Basta con acceder a la página web y a las redes sociales de la Alfonso I, para comprobar que defienden, que proponen, quienes son sus aliados, y a quien odian. Faltan el respeto constantemente a las personas migrantes, especialmente a quienes tienen menos capacidad para defenderse. Defienden el franquismo, postulando un nacionalismo esencialista y excluyente. Se alían con grupos que reivindican sin tapujos el fascismo que arrasó el mundo en los años 30 como la organización italiana “Casa Pound”, a cuyos ideólogos traen a Santander a dar charlas. Quieren acabar con todo lo que tenga que ver con la igualdad de género, y con los derechos alcanzados por las personas LGTBI. 

Una asociación así tiene  el derecho a existir y ser legal en una democracia con la que quiere terminar, siempre que no utilice la violencia ni promueva el odio. El problema con la Asociación Alfonso I no es de libertad de expresión, es el de no distinguir que formar parte del registro de asociaciones no significa que la asociación sea democrática.

¿Tiene algo que ver con la libertad de expresión  que el Ateneo sirva de caja de resonancia de una Asociación que promueve campañas como la de refugiadosnobienvenidos no en mi nombre? ¿Se puede aceptar semejante ataque a los derechos humanos y al principio  de humanidad compartida? Máxime cuando el derecho de asilo está recogido en el artículo 14 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, y es una obligación de los Estados, una obligación moral y legal. 

Entendemos, por lo anterior, que la nueva utilización de las instalaciones del Ateneo de Santander por la asociación Alfonso I vuelve a ser un escándalo. Escándalo contra la democracia y contra los principios que el Ateneo dice defender. Volvemos a pedir disculpas y responsabilidades, y esperamos que nunca más el Ateneo sirva de foro a los xenófobos y a los racistas.