Delitos de odio: el elixir de la nueva Inquisición

El ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido.- EFE

Si usted siente “antipatía y aversión hacia alguien y le desea el mal”, es decir, si usted siente odio, tal y como lo define la RAE, no se preocupe. No está cometiendo ningún delito. Odiar no es delito. Es más, usted tiene incluso el derecho a odiar. Tiene derecho a sentir “antipatía y aversión” hacia su jefe, hacia los homófobos, hacia el colectivo LGTB, hacia los machistas y las feministas, hacia el club de fútbol de la ciudad rival, hacia el suyo propio cuando pierde, hacia el mundo del toreo o los antitaurinos, hasta a su cuñado. El odio es libre y, sobre todo, es humano. 

Sin embargo, si usted sigue la información diaria en los medios de comunicación puede ser que esté confundido. O al menos puede que se sienta algo inseguro. Sobre todo si ve titulares como siguientes: Fiscalía investiga por delitos de odio y amenazas la expulsión de los policías de los hotelesLa Fiscalía investigará por delitos de odio a quienes presionen a alcaldes no independentistas; o La Fiscalía de Barcelona investiga los tuits sobre la muerte de Maza como presuntos delitos de odio.

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