Cuatro leyes contra la democracia (cinco)

Seguimos con nuestro repaso a las cuatro leyes que aprobadas, en espera de aprobación o de elaboración suponen una verdadero asalto a nuestra ya de por sí demediada democracia. Veamos ahora la

 

LEY DE SEGURIDAD CIUDADANA:

– El Anteproyecto de Ley de Seguridad Ciudadana (ALSD), supone una regresión histórica más propia de un Estado autoritario que de una democracia avanzada. De hecho, con la anunciada reforma, no cabe hablar de una ley de seguridad ciudadana sino de una ley de orden público.

(Orden público y seguridad ciudadana son conceptos distintos; tan diferentes son, que bien podría decirse que son los que marcan la frontera que separa y permite distinguir entre un Estado autoritario y un Estado democrático.

La seguridad ciudadana es la ausencia de violencia y de actos delictivos que permita a los ciudadanos ejercer sus libertades. Se dirige, pues, a potenciar y mantener las condiciones materiales necesarias para garantizar la paz en la vida pública de los ciudadanos.

Cuando, en aras de una pretendida seguridad, se confiere a la Administración la potestad discrecional de limitar derechos, no solo se está cercenando la libertad sino que, paradójicamente también, se está aumentando la inseguridad al someter al control y las veleidades de la autoridad administrativa el efectivo ejercicio de nuestros derechos)

– El proyecto establece límites tan imprecisos al lícito ejercicio de ciertos derechos y libertades, como los de reunión y manifestación, que los deja vacíos de su contenido esencial, vulnerando claramente la seguridad jurídica y dejando a los ciudadanos en la más absoluta inseguridad jurídica.

(Así por ejemplo nos dice que se pretenden sancionar las “alteraciones” o “la perturbación grave o muy grave de la seguridad ciudadana”, sin concretar de qué tipo de conductas se trata, ni cómo se mide la gravedad. De esta manera se invoca la seguridad ciudadana como un concepto indeterminado que permite cualquier interpretación o extensión: desde considerar que atenta a la seguridad ciudadana la ocupación de parte de un espacio público para celebrar un espectáculo artístico, hasta la reunión en él de varias personas que simplemente dificulten el tránsito a otras personas)

La nueva Ley de Seguridad Ciudadana es innecesaria y un exceso por parte del Ejecutivo y del Ministerio de Justicia que va a cercenar el derecho a la manifestación y la libertad de expresión que recoge la Constitución, y que más bien recuerda a la ‘ley de Vagos y Maleantes’ o a la ‘Ley de rehabilitación social’ que existía en el franquismo.

Algunos datos:

Según fuentes de la policía, de 4.000 manifestaciones en 2012 en Madrid, solo en 12 hubo actos violentos.

No existe una demanda social de actualizar el régimen sancionador en materia de seguridad ciudadana, salvo que la ley se dirija al exiguo 0.2% de la población que considera la seguridad ciudadana como el primer problema actualmente existente en España, frente al 55,5 % que considera que es el paro o el 13,5 % que considera que es la corrupción y el fraude, según datos del propio Gobierno.

Encuesta ¿Es apropiada la Ley de Seguridad Ciudadana que prepara Rajoy? 12% Sí, hay que poner coto a estas protestas y prácticas y darles una respuesta contundente. 80% No, esta ley está coartando la libertad de los ciudadanos y busca que no se pueda protestar contra el Gobierno. 8% Se deben legislar estas prácticas, pero no del modo en el que lo está haciendo este Gobierno)

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