Comunicado por la iniciativa de votación de la forma de estado

LIBRES SALUDA LA INICIATIVA DE PONER A VOTACIÓN LA FORMA DE ESTADO -REPÚBLICA O MONARQUÍA- QUE TENDRÁ LUGAR EN LA UNIVERSIDAD DE CANTABRIA EL PRÓXIMO DÍA 18 PROMOVIDO POR ASOCIACIONES DE ESTUDIANTES Y GRUPOS DE PROFESORES

El martes 18 de diciembre, en el campus de la Universidad de Cantabria (UC) se producirá el mismo ejercicio democrático que viene celebrándose desde hace semanas en diferentes universidades de todo el país. El ejercicio es simple pero de gran calado, supone abrir el debate sobre la forma de estado debatiendo no solo pros y contras, analizando también la práctica y la realidad de nuestra monarquía a lo largo de las últimas décadas y en el presente. Unido a ese debate sobre realidades que ya están en la plaza pública, se vota.

El carácter ejemplar del proceso arriba descrito radica en que prefigura lo que debería de ser, lo que sin duda será, el proceso de debate en toda la sociedad, proceso que deberá culminar con una real votación de toda la ciudadanía.

No hay nada extemporáneo en estos procesos que recorren las universidades españolas este otoño, por el contrario reflejan el amplio cuestionamiento  de la monarquía a la que se identifica con los que han llevado al país a su peor crisis social y económica desde el final de la dictadura. ¿Hay que recordar el caso Noos? ¿O las comisiones, mordidas, y delitos fiscales cubiertos por la inviolabilidad, del rey emérito? La monarquía en España dista mucho de cualquier grado de ejemplaridad exigible a quienes se arrogan el derecho hereditario a representar de por vida a la nación, cobrando por ello.

Pero tampoco el anclaje constitucional de la monarquía tiene mucho de democrático, haciendo abstracción, que ya es mucho hacer, de su conexión nunca rota con el franquismo, nos encontramos con un jefe del estado con un control indirecto, nunca aclarado y no democrático, sobre las Fuerzas Armadas, dueño y señor de los dineros que el presupuesto le entrega, protegido de cualquier imputación delictiva por la inaceptable  inviolabilidad, y sin que sus actos como jefe del estado estén sometidos a ningún control ni jurisdicción real.

Si lo anterior  no fuera bastante para situar a la institución monárquica como uno de los pilares más podridos de nuestra democracia pensemos en lo más importante: en su alineamiento irrestricto con los ricos y poderosos, en su total alejamiento y por tanto en su falta de representación de los de abajo, de los que sufren las  consecuencias de las políticas de aquellos a los que el rey sí representa, siempre les representa.

¿Qué han dicho, dónde han estado los Borbones, donde están, cuando se desahucia a decenas de miles de familias trabajadoras?¿Cuántos Centros de Internamiento de Extranjeros (CIEs) han visitado?  ¿Qué han dicho a las familias de los más de cien mil desaparecidos de la dictadura cuyos huesos claman desde las cunetas? Nada, no han dicho nada, no están ni se le espera.

Tampoco la gente de este país, las grandes mayorías, tienen que seguir esperando a debatir y decidir sobre la función y el destino de una institución antidemocrática por definición, y con una historia real de siglos de traiciones, violencia y latrocinios, nunca pagados ni asumidos. Sobran pues las razones, para apoyar, promover y celebrar iniciativas como la del próximo día 18 en la UC.